Nuestra Historia

Fui hijo de una familia muy humilde y numerosa (once hermanos), todos trabajadores y luchadores. En aquella época no era fácil para nuestros padres criarnos, vestirnos y alimentarnos por eso muy temprano en nuestras edades salimos todos a trabajar.

A los doce años (1945) empecé a trabajar en la Confitería Gimar (mas tarde La Fragata). Atendía los baños de caballeros, dándole toallitas a los turistas para secarse las manos. Al año pasé a ser lava copas y lavandín. También fui ayudante de cocina, y allí fue donde empezó a gustarme la gastronomía. Le pedí a Don Pancho Salazar, mi patrón, que me diera la oportunidad de pasar al comedor, así fue que trabajé en el bar y la confitería despachando bebidas y postres. Corría el año 1950 y el señor Salazar me dió otro trabajo en su estación de servicio “Esso”, donde atendía por el día. Por la noche trabajaba hasta la madrugada en La Fragata y en la Boite que allí funcionaba. En ese lugar fue que conocí cantantes y gente muy importantes, tales como Mario Moreno, Oscar Aleman, Discépolo, Wellington, Panchito Nolé, Norma Miranda, entre mucho otros. En el 1955 ya era “Encargado” del salón y trabajé allí hasta 1960.

 

En 1961 compré un taxi trabajando con el mismo por la noche, y al mediodía haciéndolo en un Parador llamado “El Pez Dorado” que tenía en sociedad con mi amigo Nelson Clavero. Como me quedaba la tarde libre trabajaba en L´Auberge (la casa de los famosos waffles) como mozo. Mis patrones eran Don Pablo Vida y Doña Margarita. Yo tenía en esa época tres trabajos y tengo una anécdota sobre ello: Una señora chilena con sus tres hijas comieron en nuestro parador al mediodía donde las atendí y por la tarde fueron a L´Auberge, donde también me tocó a mi atenderlas, pero la sorpresa fue mayúscula donde por la noche subieron a un taxi y resultó que el taxista también era yo!

Seguí con los tres trabajos hasta el año 1966, en esa fecha vendí el taxi y compré un bar con mi socio Lázaro Fernandez (“La Ola Marina”). En 1968 quedé solo con el negocio hasta 1970, año del famoso “verano caliente”, donde las propiedades costaban muy poco. En ese momento vendí el bar y con ese dinero y un préstamo de la Caja Nacional (con garantía del señor Salazar), compré el chalet de la esquina de la 20 y 28. Después de la reforma, abrí como restaurante, en octubre de 1971 nacía “Los Caracoles”. Con muchas dificultades y trabajo pudimos pagar los préstamos, pero nunca bajé los brazos. Mi difícil niñez y mi adolescencia me enseñaron a luchar contra todo. El Restaurante Los Caracoles conoció el éxito desde el primer momento y fueron imprescindibles para ello la gran colaboración de mi familia en primer lugar, el selecto personal que me acompaña desde que abrí y mis consecuentes amigos clientes.

Actualmente, luego de tantos años de vida hemos sido testigos de los cambios de Punta del Este, de sus buenas y malas temporadas que nos ha tocado vivir; pero nunca renunciamos. Por último agradezco mucho a mis proveedores y amigos en general que siempre me acompañaron, y a mi Punta del Este natal que me ha dado esta oportunidad!

Roberto Gutierrez

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Los Caracoles

Punta del Este

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